
Es un masaje estático y un diálogo contigo mismo que se desarrolla durante 90 minutos.
Este masaje coloca a la persona en un estado alfa, propicio para la regeneración del cuerpo y la mente. Es muy común experimentar “viajes” o sensaciones profundas durante esta práctica.
La persona se recuesta cómodamente boca arriba. El masaje comienza con una manipulación suave de los tobillos y las pantorrillas durante 60 minutos y continúa con 30 minutos de relajación, permitiendo que la energía fluya y se liberen bloqueos emocionales y espirituales.
Para que este masaje sea efectivo, es importante formular una intención de sanación antes del tratamiento. Definir claramente esta intención permitirá obtener mayores beneficios.
