
El masaje sueco es una de las prácticas más populares. El médico sueco Per Henrik Ling fue el creador de este método. Después de su muerte, el médico holandés Johan Georg Mezger retomó sus estudios y perfeccionó aún más la técnica. Actualmente, el masaje sueco es reconocido por el ámbito médico como un masaje terapéutico.
Antes estaba destinado principalmente a los deportistas, pero hoy en día se recomienda a todas las personas por sus múltiples beneficios.
Puede realizarse tanto con fines terapéuticos como para la relajación.
El masaje sueco aplica una técnica dinámica que busca aliviar los dolores y las tensiones musculares y articulares. La relajación de los músculos se logra mediante presiones firmes en las zonas específicas. Las presiones se adaptan a la zona tratada y a la sensibilidad de la persona. Su efecto tonificante y relajante favorece la circulación sanguínea y linfática, así como la eliminación de toxinas. Ayuda al cuerpo a recuperar su equilibrio natural.
Este masaje actúa sobre todo el sistema nervioso y muscular, promoviendo un mejor funcionamiento y una mejor salud general del cuerpo.
Las técnicas utilizadas son el deslizamiento (effleurage), el amasamiento, la fricción y la percusión.
El masaje se realiza sobre una camilla equipada con un colchón térmico con temperatura regulable, que brinda toda la comodidad necesaria. Para evitar el enfriamiento, las partes del cuerpo que no se están masajeando se cubren con una toalla.
Durante la sesión se utiliza un aceite de masaje neutro y natural, y el tratamiento se realiza de manera profesional y con respeto hacia la persona.
La sesión suele durar una hora.
